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Entre escribir y amar

Amarse

Regresas.

Creo que regresas,
No sé cómo explicar,
Ni siquiera yo mismo puedo entenderlo,
Solo sé que estás aquí de nuevo
Y lo hermosa que eres;
Descubro tu voz en mi alma
Esta calladita, pero los suspiros se oyen,
Vas a despertar otra vez
Volverás a este sueño mágico
Volverás por tu parte,
La que nunca pude reemplazar,
No olvides tus besos, ponlos en mi boca,
Si quieres puedes dejar como siempre
Tu mirada en mis ojos
Lleva tu almohada a mi cuarto
Colóca tu piel sobre la mía,
Deja que tus pasos y los míos se distraigan;

Creo que regresas,
No sé como explicar,
Ni siquiera yo mismo puedo entenderlo,
Solo sé que estás aquí de nuevo
Y lo hermoso que es;
Enreda tus cabellos en mis dedos
Pon tu cepillo en la rinconera,
Deja tu aliento sobre mis labios
Colóca tus sueños en mi agenda,
Recuerda que tus besos van en mi boca
Y deja tus zapatos junto a la cama;
Deja que tus alas y las mías se reencuentren,
Apaga tu fuego con el mío,
No vuelvas a irte,
Pero regresa cada día.

Casi animales

Desnuda y sobre mis párpados, suave y entre mis manos, dulce y dentro mis labios, fragante y en mi respirar, suspiros frente a mis oídos.
Desnuda como el cielo sin nubes, desinhibida, sin obstáculos artificiales, natural como recién nacida, desarropada por el calor intrínseco, auténtica somáticamente.
Suave como las rocas pulidas por el agua, bruñida, llena de aliteraciones sedo-talcosas, con valles y sombras, con luz y praderas, dúctil por excelencia, insuperable de dermis.
Dulce como la tibia miel, edulcorada, rebalsada de sabores agradables a mi lengua, suculenta como el sauco húmedo, lozana por tu deseo íntimo, jalea de sudor rico.
Fragante como una rosa en ardores, balsámica, echa de esencia de sahumerios excitantes, sin límites de resina, aromatizada con vainilla y éxtasis, inspiración pulcra.
Suspiras como el viento leve en la madrugada, deseosa, con exaltación en tus gemidos etéreos llenos de apetito amoroso, quejarte es tu conmoción, susurro febril.
Desnuda y sobre mis párpados, suave y entre mis manos, dulce y dentro mis labios, fragante y en mi respirar, suspiros frente a mis oídos.
Abarcas mi cuerpo lánguido y tímido, con el forro desnudo, suave, dulce y fragante de tus huesos, de tu carne; largos y ardientes suspiros provocados por el dolor vital de los orgasmos seguidos me incitan a más goce, a más amor transfigurado a criterio póngido.