Casi animales
Desnuda y sobre mis párpados, suave y entre mis manos, dulce y dentro mis labios, fragante y en mi respirar, suspiros frente a mis oídos.
Desnuda como el cielo sin nubes, desinhibida, sin obstáculos artificiales, natural como recién nacida, desarropada por el calor intrínseco, auténtica somáticamente.
Suave como las rocas pulidas por el agua, bruñida, llena de aliteraciones sedo-talcosas, con valles y sombras, con luz y praderas, dúctil por excelencia, insuperable de dermis.
Dulce como la tibia miel, edulcorada, rebalsada de sabores agradables a mi lengua, suculenta como el sauco húmedo, lozana por tu deseo íntimo, jalea de sudor rico.
Fragante como una rosa en ardores, balsámica, echa de esencia de sahumerios excitantes, sin límites de resina, aromatizada con vainilla y éxtasis, inspiración pulcra.
Suspiras como el viento leve en la madrugada, deseosa, con exaltación en tus gemidos etéreos llenos de apetito amoroso, quejarte es tu conmoción, susurro febril.
Desnuda y sobre mis párpados, suave y entre mis manos, dulce y dentro mis labios, fragante y en mi respirar, suspiros frente a mis oídos.
Abarcas mi cuerpo lánguido y tímido, con el forro desnudo, suave, dulce y fragante de tus huesos, de tu carne; largos y ardientes suspiros provocados por el dolor vital de los orgasmos seguidos me incitan a más goce, a más amor transfigurado a criterio póngido.
Desnuda como el cielo sin nubes, desinhibida, sin obstáculos artificiales, natural como recién nacida, desarropada por el calor intrínseco, auténtica somáticamente.
Suave como las rocas pulidas por el agua, bruñida, llena de aliteraciones sedo-talcosas, con valles y sombras, con luz y praderas, dúctil por excelencia, insuperable de dermis.
Dulce como la tibia miel, edulcorada, rebalsada de sabores agradables a mi lengua, suculenta como el sauco húmedo, lozana por tu deseo íntimo, jalea de sudor rico.
Fragante como una rosa en ardores, balsámica, echa de esencia de sahumerios excitantes, sin límites de resina, aromatizada con vainilla y éxtasis, inspiración pulcra.
Suspiras como el viento leve en la madrugada, deseosa, con exaltación en tus gemidos etéreos llenos de apetito amoroso, quejarte es tu conmoción, susurro febril.
Desnuda y sobre mis párpados, suave y entre mis manos, dulce y dentro mis labios, fragante y en mi respirar, suspiros frente a mis oídos.
Abarcas mi cuerpo lánguido y tímido, con el forro desnudo, suave, dulce y fragante de tus huesos, de tu carne; largos y ardientes suspiros provocados por el dolor vital de los orgasmos seguidos me incitan a más goce, a más amor transfigurado a criterio póngido.
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