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Entre escribir y amar

Estado del alma

Princesa de ángeles

Princesa de ángeles Las nubes dibujan un pronostico húmedo en el cielo, no es difícil al menos para mi no llorar en noches como esta, y más aún cuando estoy solo, suele comenzar la melancolía de la misma manera que ahora, asomado en un balcón que me invita a acabar con un mundo poco agradable para mi gusto, suelen comenzar con un cigarro que se acaba, con el último cigarro de un atado que se acabó precozmente, con un vaso de vodka apoyado en la baranda del palco, con una luna oculta entre las nubes que avanzan sin compasión, con el olor a un incienso que me recuerda que estoy solo, porque solía encenderlos únicamente cuando la princesa regresaba, pero ahora para que guardarlos, si sus regresos son solo en sueños que parecen reales en los cuales no se gasta el incienso pero igualmente se huele; un compacto gastado ya de girar, un cuadro que me reclama al pintor, ese que antes solía interpretar cuando la musa dormía entre las sábanas perfumadas con su olor a mujer y mi sudor. Suele aflorar la melancolía que me lleva a las lágrimas en noches como esta cuando recuerdo a la princesa, cuando mis manos acarician su cuerpo alejado, cuando a los besos los recibe el viento y los llevará quizás… al cielo, suele caérseme una lágrima cuando la angustia cabe en una cajita de terciopelo con un anillo que nunca abrí cuando ella estaba, ahora cuando la abro se me retuercen las venas y suele caérseme una lagrima en noches como esta, me declaro convicto de sus ojos en noches como esta en las que ya es demasiado tarde para comprar cigarros, en las que el desvelo es inevitable, en las que el suplicio de la soledad es una agonía profunda que solo el alcohol puede calmar. Noches como esta suelen ser pocas, noches en que los ángeles no salen porque lloverá, noches en que los ladrones de rosas hacen estragos en los jardines cercanos a bares donde alguien los espera, noches donde se desnudan almas y guitarras para cantar sus penas, en las que se alargan las calles para quienes regresan de ver la luz del balcón de su amor, noches en las que el aire está tan limpio de palabras, en las que los suspiros se escapan de las ventanas, en las que labios rojos con sabor a nada son el destino de muchos hombres abandonados, noches en que muchas amigas dejan de ser amigas para ser poseídas, noches en que los ángeles no salen porque lloverá y entonces… para que esperarte.

La noche

La noche está silenciosa, como una partitura sobre una guitarra desafinada,
La noche está fría, la luna está clara,
Mi alma está tibia, mi mente opacada.

Mi alma se alimenta de sus palabras,
Mi mente interpreta que son virtuales,

Mi alma se sonroja con sus caricias,
Mi mente advierte que son irreales,

Mi alma percibe su tacto
Mi mente quiere imaginar sus manos,

Mi alma comparte su mirada
Mi mente desea ver sus ojos,

Mi alma se consuela con su ternura
Mi mente
Opacada.

La noche está brillante,
Como las estrellas que dibujan las lágrimas en mis ojos,
La noche está fría, pero las sábanas aparte denotan soledad.

Su alma está triste, como si a Edipo se le fuera su amor,
Su alma me confunde, piensa en mí,
Como si Edipo me regalara parte del tiempo que le dedica a su amor.

Quisiera detenerme, quisiera detener mi alma con mi mente,
Pero mi alma no deja de imaginarte, de hacerte hermosa,
De volar por el azabache que componen tus ojos
De naufragar por las riberas de tu pecho
De hundirse por lo que serían tus labios
De enredarse con las caricias que darían a tu cuerpo…
Mis manos.

La noche está apasionada, quizás como debiera estarlo…
Si estuvieras conmigo.

Fuerte

Me siento distinto, receptivo,
Energías fluyen de mí
Energías recargan mi alma,
Percibo un vacío en mi interior
Un vacío que se transfiere al cuerpo
Un vacío que llena el aire
Un vacío que te pertenece.
Me siento distinto, taciturno,
Una sensación de apuro me agobia
Una ansiedad inusitada,
Converso con el silencio
Un silencio que no debiera estar
Un silencio que mi voz y la tuya
Debieran callar.
Me siento repleto, abarrotado,
Se desprenden vestigios de mí,
Se caen cosas de mi cuerpo,
Cosas que lo colman
Cosas que lo hacen mover
Cosas que se renuevan
Cosas que siento por ti.
Me siento distinto, paradójico,
Nunca me había sentido así
Nunca al menos tan así,
Pareciera estar a punto de estallar
Estallar con demostración,
Basta de cobardía,
Cobardía que nada me da,
Cobardía que solo tus ojos
Me ayudan a derrotar.
Me siento distinto, fuerte,
Con ganas de gritar,
Gritar
TE AMO:

Refracta

Luna, astro, satélite o espejo de argento, vasija de plata, medalla de cristal, o gota plateada; retrato de muchachas amadas por locos bohemios o por mendigos, reflejo de miradas lejanas, insignia de la soledad, emblema de la espera, oído de confesiones irracionales, receptora de petitorios utópicos; Luna, amante secreta del sol, amada en secreto por lagos, sublime espía de pasiones prohibidas, de amores ocultos, efigie venerada por lobos o por poetas; vestigio de luz en las tinieblas, azulino tinte de labios claros, compañía de náufragos ermitaños, poción de éxtasis diseminado por la tierra; Luna, ya que siendo solo Luna eres tanto, ya que oyes ilusiones, llantos, confesiones… oye mi deseo, ya que reflejas miradas, luces, ya que acompañas… ya que tantos amores se desgarran en tu presencia, en tu romántica presencia, ya que eres un espejo, ya que incluso el mar representa tu figura, ya que luchas contra tinieblas, contra la sombra, ya que el éxtasis se funde en tu luz… ya que amas… refracta en mis ojos su mirada y en su alma… mi alma.

Es la Princesa

Está hermosa, podría decirse que hasta se parece a una de esas princesas de los cuentos, solo que real, sin magia sin engaños, pero con un amor que más que amor es locura, es vida, es suplicio, cosa que en los cuentos solo se describe, pero que en la realidad se siente, en la realidad se advierte en los ojos de ella, en los míos, se percibe en su rastro, se sorprende en cada sonido que exponen sus labios, y hasta creo que en cada sonido que los míos exhiben. Es la princesa, proviene de un sueño su encanto, reclaman las hadas su perfección, suspiran los príncipes y hasta los que no son príncipes nos sofocamos al verla; es la princesa, puede verse la alfombra de plata en la que quedan sus vestigios, puede verse la diadema tenue que forman sus azabaches cabellos, pueden verse los diamantes de melifiques que se matizan en su boca, puede verse incluso la fantasía de sus utopías mas implícitas en su alma que espía desde su mirada, puede verse hasta su espalda, llena de valles y senderos que esperan ser recorridos por manos impulsadas por la algarabía del amor, llena de sombras que ocultan inútilmente los designios de su amor. Es la princesa, esta llena de sonrisas que dispara sin interrupciones sin importar cuan hondo puedan llegar, cuan profundo es el nivel donde se alojan, esta siempre en un paisaje donde la primer estrella de la tarde y las gaviotas marcan el fondo, donde campanadas inconscientes de un corazón inconsciente golpean sin censuras pero con armonía; está llena de afecto, afecto que solo atrae mas afecto y devoción, parece un sueño rozar su piel, parece irreal sentir su cabello golpeando en mi cuerpo, parece simplemente un sueño verla, parece un sueño que algo así exista y que sea de la misma especie que los que la rodean, que sea de mí misma especie, parece un sueño, pero es la princesa, esa princesa que ahora que… miro a mi alrededor solo para mí lo es, esa princesa que no parece ser reconocida por muchos como tal, solo yo sé que es la princesa, quizás alguno sepa que para mí ella es algo más que una simple persona, pero no sabe que es la princesa, o no la siente como la princesa por más que sepa que lo es.
Princesa, solo puedo decirte princesa, solo yo puedo decirte princesa, los demás podrán decirte tantas cosas que ni siquiera lo recordarás, pero en el vibrar de mi voz se hallará lo más preciado para ti, princesa, lo más preciado, el diamante en bruto que la soledad se encarga de pulir, de hacer más preciso, más concreto, más contundente, lo más valioso para que de una vez por todas el aislamiento de nuestra sombra se halle vencido. Princesa… Princesa…
Te amo princesa.

Debería enviarselo a Ella

Quizás algún día los años me obliguen a olvidar su nombre,
Quizás algún día la soledad me condene a la hipocresía del amor disimulado.
Aunque hoy sea cuando más me haya incitado por mirar otros labios.
Cómo no advertir esa mirada auténtica dentro de tus ojos.
Cómo no volver a sentir el calor de la perfecta unión que había entre nuestras manos.
Cómo hacer para sentirse preso cuando sueño con encadenarme en tus brazos.
Cómo no apreciar el latir de la confesión más pura del alma dentro de mí pecho.
Cómo no leer tu nombre en el cielo cuando lo escriben las golondrinas.
Cómo no quemarse con el cigarrillo cuando miro la foto de tu sonrisa.
Cómo no escuchar la fantasía de la llovizna sobre el cristal si conversa de ti.
Cómo no divisar en la tenebrosidad la luminiscencia de tus ojos.
Cómo no oír en tus labios el reflejo de mi propia voz.
Cómo no encontrarte en la brecha que une el cuerpo con el alma.
Cómo no amarte, si a veces…
Tú también me amaste.

Quizas

Acariciaba su nombre, lo sentía suave, digno de más caricias, recordé el sutil suspiro de sus sueños sobre mi almohada, quizás nunca pueda borrar de mis labios la dulzura de sus besos, simplemente los recuerdo con cada beso, simplemente con acariciar su nombre.
Su aliento no quedo expresado fuera de las sensaciones de mis sueños, quizas alguna flor pueda remplazarlo, quizás para otra persona sea el vivo recuerdo de su vaho, si es que alguien más lo recuerda, simplemente será su aliento aire que quizas provoque mis suspiros, simplemente descubro en mi aliento restos de su aliento que simplemente son sueños, quizás.

Sentenciado

Dibujábase tu contorno con la brisa
En la cortina;
La sensación de tu sombra
Abrasé sobre mi pecho;
Tornábase apacible la oscuridad
Recordé tus ojos;
Claridad blanquecina entró al cuarto
Como tus dientes, tu sonrisa.

Primera noche en silencio
No tengo ya que oír,
No quedan tus pasos
Tu voz, tu risa
Y ni siquiera tus suspiros;
Nunca tanto silencio desde que llegaste
Tanto que…
Que temo oírme respirar.

Sabanas sosegadas,
Frías, punzantes;
Me hieren como si fuese culpable,
Como si solo ellas extrañaran tenerte.

Punitivo apotegma,
Acaso…
¿Necesitabas responsable de mi muerte?.

Poema del suicida

No deje de soñarte,
Te imagine sonriéndome;
Te busque mirándome…

(El filo de la muerte
Suspira en mis puños,
Mi fuerza se detiene
Esporádicamente se hace feroz,
Mortal.

La vida se reduce solo a segundos,
Segundos que prefiero no contar,
Segundos que gotean mi estirpe,
Segundos que rompen en mi piel,
Segundos que exasperan,
Segundos que se desangran.

Vivir es ya un sueño inabordable,
Vivir es lo que prefiero no desear,
Es lo que escogería no haber hecho
Al menos, al mismo tiempo que tú).

…Y lo hallé besándote,
Cuando la muerte
Y yo
Olíamos igual.

Ya no está, simplemente se fue...

¿Qué haré si no estás?

Mis besos se desbordan por mis ojos
Y caen por mis mejillas
Hasta cerca de tu boca,
Tu boca anémica;
Esa que sonreía con la inocencia de un niño,
Esa que sonreía con la frescura de una flor,
Esa en la que gastaba mis besos.

¿Qué haré si no estás?
Mis caricias claman vida a tus manos
Tocan tu pelo pidiendo su calidez,
Tocan tus labios soñando con un suspiro,
Acarician tu cuello esperando cosquillarte,
Cosquillarte como antes
Para que sonrías,
Para que vueles como antes,

¿Qué haré si ya no estás?

Simplemente

Esperaba que llegase en cualquier momento, esperaba simplemente para ver su rostro al menos una vez más.
Ya es tarde, simplemente creo que no vendrá, simplemente porque es tarde, o simplemente porque supo que yo estaría acá.
Esperaba que llegase, si ella llegase quizas le diría que la quiero, o simplemente quizas no le diría nada como siempre, simplemente la esperaba, simplemente quería verla, al menos un minuto.
Simplemente sabiendo que ella no vendrá, no sé qué hago acá.
Simplemente me voy, simplemente trataré de olvidarla un minuto para poder conciliar el sueño y simplemente soñar con ella.
Simplemente continuaré con mi rutina.

ver las estrellas

Un cierto día, discutí (mal) con quien era mi novia; durante dos días me sentía aún con bronca y por ende no la extrañaba, pero la furia a alguien que al menos queres, siempre se pasa con el tiempo, al tercer día desperté y era sábado, pero no cualquier sábado, sino el sábado de su cumpleaños, en la caja de mis lentes estaba el dinero que había ahorrado para gastarlo en ese sábado, me sentí frustrado, un idiota incapaz de ver la realidad, seguramente todos lo sabían, claro menos yo, fui el último en enterarme, tomé cautelosamente la caja y la tiré en contra de la pared, me llenaba de a poco de una sensación amarga que pronto nubló mis ojos y corrió por mis mejillas.
Adopté como filosofía intentar olvidarla, pero como hacerlo, trataba de llenar mi mente con cosas en las que ella estaba detrás siempre, luego de cada intento fallido por olvidarla acababa llorando, las lágrimas eran ya normales para mi rostro; eran más normales que comer o ver un atardecer, 4 kilos de menos en 15 días.
Era domingo, el atardecer me tomó por sorpresa mientras volvía a casa (aclaro que vivo en el campo) me detuve a observarlo con una foto de ella entre mis dedos y lágrimas en mis ojos, el sol se ocultó, continué llorando mientras la oscuridad me rodeaba lentamente, quise distraerme buscando la estrella mas brillante y no podía verlas nítidamente debido a las lágrimas. (Hasta acá es mi historia).
“Llorar porque se oculta el sol puede no dejarte ver las estrellas” (anónimo).

Disimulo?

Quisiera haber detenido el tiempo cuando tus ojos se posaron en los míos; quisiera permanecer enfrente de ti acariciando con mi mirada tus labios hasta que la luna llena pase desapercibida para un poeta; quisiera destrozar con palabras el silencio que se interpone entre nosotros, ese silencio que comunica casi sin quererlo; quisiera que te detengas, quisiera detenerme, quisiera que solo tu y yo estuviésemos en este mundo, en este mundo que me inhibe, en este mundo que me presenta lo mejor de tu mirada mostrándome lo mejor de la soledad.
Jamás podría creer que te ame, siempre quise evitarlo, odio la dependencia, pero depender de ti me hace tan feliz, depender de ti me muestra que estoy demasiado solo, depender de ti me muestra que estoy demasiado necesitado de ti, podría escribirte tanto, pero destruiría demasiado mi existencia tan precaria que prefiero solo escribirte lo que me vuelve un idiota, lo que me vuelve un niño, lo que me vuelve tan íntegro, y en este instante lo que me vuelve tan perimido, te amo.
Te amo y no se que mas podría decirte, es lo único que me pasa contigo, es lo único que fundamenta mi ahogo, no quería reconocerlo, pero es exorbitantemente axiomático, es mucho para disimularlo.

Medita sin paz alrededor

El silencio, es una musica muy sutil, una manera de complacer el alma con la sencillez de la inexistencia, una analogía entre el oír para no escuchar nada, una manera de desconectar el cerebro de la realidad, una manera de vacacionar entre la rutina, una manera de descubrir la paz entre el alboroto social; sientate en el lugar donde estés, donde preferentemente el ruido sea fuerte e insoportable (si estas en una ciudad solo sientate en la estación del metro, o en un shoping o sencillamente en un restaurante), oye con simpatía la contaminación que te rodea, oye simplemente con una sonrisa, simplemente con paz, trata de pensar solamente en el ruido, durante al menos 20 minutos no hagas otra cosa, encontrarás paz, armonía, y luego de un tiempo cuando estés demasiado sobrecargado, en cualquier lugar busca esa paz en tu interior y la hallarás, estará alli para que la disfrutes... una vez más...